4º Objetivo Minimalista: Compromiso público con mi auto-conocimiento

Algunas veces dejamos de hacer cosas que realmente nos hace bien porque parece que hay una fuerza contraria que nos obliga a evadirnos. Esto sucede cuando de un momento a otro estamos comiendo como corresponde (supongamos sin procesados y todo natural) y pasado un tiempo, y a pesar de ver resultados óptimos, volvemos a caer en la tentación de las hamburguesas de Mc. Donalds y de la Coca-Cola. Lo mismo suele suceder en el orden del crecimiento o desarrollo personal: Dejamos de meditar, dejamos de ir a terapia, o de practicar las técnicas de respiración que tan bien nos hacía sólo porque empezamos a sentirnos mejor y olvidamos lo mal que estábamos en el principio…

Y el problema no es que te comas esa hamburguesa en Mc. Donalds, el problema es que suplantaste el comer sano a diario en tu casa para ir a comer todos los días a ese lugar  y para colmo, pretender estar óptimo de salud y con mucho dinero.

Esto es lo que me sucedió a mi en el orden del auto-conocimiento. Y este intento de compromiso público que estoy haciendo es justamente para exponer toda mi humanidad y reconocer que esta vez me he fallado.

Hará algo de tres años conocí la técnica de Integración Emocional. Una técnica cuya misión es enseñar a conocer cómo opera el ego en sus distintas maneras de camuflarse de manera tal de entender las causas de nuestros sufrimientos y aprender de ellas para, de un modo consciente, encontrar la paz. No se trata de una meditación común, se trata de la técnica de auto-observación por excelencia donde una de las principales metas es volverse autónomo en la vida.

Cuando conocí esta técnica estaba pasando por un muy mal momento: Había caído en el drama mas profundo que el cuerpo puede experimentar: Pocos y aislados ataques de pánico irrumpieron de un momento a otro en  mi vida cotidiana sin entender el por qué. En ese entonces no me quedó otra que darle la cara al problema y aprender de él. De ahí surge mi interés por profundizar en el dolor. De ahí que comprendí que el dolor puede ser un regalo.

El tema es profundo, pero para sintetizarlo de alguna forma, digamos que me dormí en los laureles: El pánico desapareció en un muy breve lapso de dos meses y la ansiedad si bien se extendió unos meses más, llegado a tal punto, ya casi nada me causaba dolor y tenía una vida muy pacífica (de hecho aún la tengo).

Pues bien, al notar mis mejorías, no fuí consciente de que pateaba la observación de mis emociones para mas adelante, para otro día… Un día no porque tenía mucho para hacer, otro día tampoco porque venían visitas, y otro porque no llegaba con los tiempos y se me hacía tarde… Hasta que la evasión fué mucho mas grande a tal punto de pensar que ya no necesitaba de esta terapia. Puras excusas de mi ego, para no amigarse con esa parte mas consciente que sí quería seguir trabajando en mi interior. Esta vez el ego fué mucho mas fuerte, y resultó triunfador por varios meses.

El inconveniente de todo ésto es que también soy un ser humano, y como tal, desarrollo emociones continuamente, como cualquier otro individuo de mi especie, por lo que, al no prestar atención, vuelvo a sentirme mal. El sentirme mal viene a cuentas de que me estoy evadiendo, estoy escapando de mi, es por eso que una y otra vez siento como si no avanzara.

Ya no hay ataques de pánico, pero sí por momentos siento algo de ansiedad y no es nada agradable tomar un tren y sentir que me ahogo porque siento que hay mucha gente a mi alrededor, o no querer volver a subir a mi moto porque no resolví la emoción que me generó un pequeño accidente que tuve hace 4 meses atrás y del que puedo dar gracias que no sucedió nada grave…

De un problema surge otro, y la emoción generada por ese vecino que me miró mal en la verdulería y que antes no me importaba, al automovilista inepto que mira su celular mientras no ve que estoy cruzando la calle al cual le propiné unos cuantos insultos pasaron mas de 7 meses. Esto significa que durante 7 largos meses vengo acumulando emociones que no quiero ver; cuestiones mas profundas de mi, que se disparan una y otra vez a diario como si tocaran mi puerta para que de una vez por todas les atienda.

Entonces el compromiso público es al solo efecto de dejar de evadirme, porque si es público, no hay lugar donde esconder mis fallas; no hay excusas para no hacer lo que tengo que hacer. Integrar es bien distinto a meditar, es algo mucho mas profundo y que en un principio duele muchísimo y no es agradable (debe ser por eso que pongo excusas donde no las hay), pero que después de esa primer limpieza, todo comienza a tener sentido y a ordenarse.

Me gusta pensar que mi camino sobre el desarrollo personal o el autoconocimiento es un camino zigzagueante, donde no hay un sentido lineal para llegar a la supuesta iluminación y al manejo de los apegos, si no que es necesario el recorrido sinuoso justamente para reconocer dónde estaba y dónde estoy. Eso quiere decir que mucho he avanzado, y muy poco he retrocedido.

También me convence pensar que repitiendo los mismos pasos, puedo llegar al mismo resultado que tuve antes. Y que tener una muestra o una pincelada de mis dramas de antaño en carne viva, me hacen posicionarme nuevamente con mayor objetividad, entendiendo que tampoco es que estoy tan mal, porque ya conozco y sé lo que tengo que hacer. Lo demás, es simplemente concentrarme para responder por mi con total responsabilidad y sin excusas.

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Se dice que no son las emociones las que nos tienen agarrados, sino que somos nosotros, los que no queremos soltarlas. De alguna forma, nos da miedo sentirnos mejor.

Obvio que la vida duele y lamento pincharle el globo a más de uno: Va a seguir doliendo, pero enfocarse en el vaso medio vacío o medio lleno nos quita objetividad. Mejor ver el vaso por la mitad y de esa forma se logra una mejor perspectiva.

El sufrimiento (o los estados de ansiedad) que hoy mismo estoy sufriendo, no son para nada comparables con los estados de ansiedad de hace tres años atrás. Ahora sé cómo tranquilizarme, sé lo que son y también que no pueden matarme. Sé que si los observo con atención al principio gritarán mas fuerte, pero una vez que terminan de gritar y de decir todo lo que tienen que decir, se liberan y se van. Esa es una de las cosas mas maravillosas del prestar atención consciente a las emociones, el observar como se liberan por sí mismas luego de ser plenamente sentidas.

El Objetivo es simple, más que un objetivo lo tomo como una obligación o como una necesidad básica que satisfacer: Integrar todas mis emociones diariamente, por lo menos durante una hora, preferentemente a primeras horas de la mañana, mientras profundizo en mi propio conocimiento interior.

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2 comentarios en “4º Objetivo Minimalista: Compromiso público con mi auto-conocimiento”

  1. Siempre te leo, gracias por campartir tus experiencias! saludos, Virginia

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