No uses tu minimalismo como vía de escape.

Hola querido Lector. Antes que nada me disculpo por mi ausencia de algunos meses, sé que es poco serio perder asiduidad en la producción de este blog pero practiqué lo que se llama “minimalismo mental”: Si no tengo nada bueno que decir, mejor cierro mi bocota. Esta práctica no es que la lleve a cabo siempre, de hecho puede que generalmente meta la pata y hable de más, pero hay algo favorable en este formato de blog: Puedo escribir tantos borradores como se me antoje, y publicar siempre que esté convencida de hacerlo.

Hay una idea que viene rondando en mi cabeza hace un par de semanas, y que estoy dispuesta a desarrollar en este blog porque creo que puede sernos útil a toda la comunidad minimalista y es, el concepto con el que titulo este artículo: No usar el minimalismo como vía de escape.

La mayoría de nosotros, si no es que todos, hemos descubierto este movimiento o estilo de vida (como quieras denominarlo), como una forma de contrarrestar el “nefasto sistema capitalista, neoliberal” que propone entre otras cosas el consumo desmedido de productos y servicios en su mayoría innecesarios, que nos impone solamente una única misión de vida que es la de La carrera de la Rata: Nace, crece, estudia, desarróllate, reprodúcete, trabaja, consume, obedece y muere.

Muchos de nosotros hemos corrido a los brazos del minimalismo como una forma de abrazar la simplicidad y la lentitud. Muchos de nosotros hemos vivido una etapa de guerra contra “el sistema” lo que quiera que ésto sea. Una forma de revancha, de rebelión o militancia en contra de todo aquello a lo que venimos acostumbrados desde niños. De alguna manera, sublevarnos contra el sistema a través del minimalismo nos ha llevado a renunciar al consumo, a buscar alternativas de productos, y en el mejor de los casos, a aprender el concepto de consumo inteligente.

Puede que sea una impresión solo mía, una visión muy acotada del panorama global minimalista, pero observo de alguna forma como en las listas más llanas de practicantes se ha establecido una suerte de resistencia de la que yo misma he formado parte en algún momento.

El crecimiento dentro del minimalismo ya lo hemos explicado muchas veces, implica un compromiso personal con uno mismo y con nadie más. Es ese compromiso de conocerse a través del minimalismo, despojando toda carga para descubrirse a si mismo. En el proceso habrá idas y vueltas, avances y retrocesos, giros inesperados. Tal vez una cuestión a la que hayamos interpretado de una forma cambie drásticamente su interpretación ante el incremento de la consciencia que se posa sobre estos temas.

A lo que voy con todo ésto es a que me hace gracia y me causa simpatía comentarios tales como : “Si el minimalismo fuera algo global todo el mundo viviría mejor”, “habría más felicidad”, “La gente sonreiría mucho más”, “la gente tendría dinero”  y otras afirmaciones que en definitivas cuentas nos hace imaginar un mundo lleno de unicornios y florecitas de colores que realmente escapa de la visión real y natural de este mundo del que somos parte. Usamos el minimalismo como vía de escape.

Esto comprende un artilugio argumentativo muy interesante que nos niega la visión global de las cosas: No estamos contentos con nuestra vida aquí y ahora, y necesitamos de un salvador porque creemos que no podemos (o no queremos) hacernos cargo de nosotros mismos, y esperamos que algo más, algo externo se apiade de nosotros.

El salvador en otros tiempos fué Jesus, la religión, un líder político, el socialismo, el estado o cualquier otro agente distinto a nosotros mismos a quien le cedemos el poder y le adjudicamos la responsabilidad de ser la solución absoluta a todos nuestros problemas y los de los nuestros. Es así como nos convertimos en fanáticos profesos del minimalismo y queremos, mejor dicho, obligamos a otros (llamese pareja, hermanos, padres, hijos, amigos etc.) a adoptar este modelo creyendo que es la solución mágica, única y trasferible para todos nuestros inconvenientes.

En algunas religiones o filosofías orientales adoptar un carácter de fanatismo es igual a  practicar la “Vía Perversa”. Ésto significa distorsionar el concepto real de la disciplina y viciarla de errores. El principal vicio al que me refiero es el que daña el consentimiento. Como en los contratos o cualquier figura jurídica, el consentimiento de las partes implica el conocimiento y la voluntad de aceptar el acuerdo por motus propio. Y minimalistamente hablando, imponer a la familia o a quien sea el minimalismo va en contra del minimalismo en si.

Otras de las cuestiones que forman parte de la Via Perversa del Minimalismo como me gusta denominarlo es el hecho de escapar de la realidad que vivimos y rechazar lo material: Así por ejemplo yo he renunciado al smartphone, pero otros deciden vivir en 15 metros cuadrados, o dejan su actual trabajo sólo porque interpretan que esta actividad “provoca” más consumismo desmedido. O peor aún, militan imponiendo su visión a otros, generando modas, pero también confusiones.

Escapar de la realidad y crearse una fantasía no hace que esa fantasía se convierta en realidad. El golpe más duro es entender que no importa cuanto se hable sobre el minimalismo, ni cuantos libros leas o cuantas referencias tengas: La procesión siempre va por dentro.

Utilizar el minimalismo como una vía de escape de aquello que no te gusta no va a hacer que eso que no te guste deje de existir. Y como dicen en algunas orientaciones New Age : “A lo que te resistes, persiste”. Esto significa que si impones a la fuerza el minimalismo a tus hijos, con más fuerza ellos golpearán la mesa y pondrán el grito en el cielo. Cuanto más te resistas al poder de los objetos, más ellos llegarán a tu casa incluso de las formas más inesperadas y atiborrarán cada rincón. Cuanto más odio pongas en el dinero y las formas de riqueza, con mas fuerza van a golpearte… a través de su ausencia y tus problemas económicos.

El “Camino Recto” del Minimalismo de alguna forma nos enseña a responsabilizarnos de nuestros actos. Inclusive de aceptar y hacernos cargo de nuestro Karma (¿Ya te dije que me gusta el minimalismo de corte espiritual?) El Camino Recto de alguna forma nos enseña que no se trata de rechazar a las cosas, ni al sistema que actualmente impera en este plano material. Si no de aceptar que ésto es lo que hay y deliberadamente elegir qué experiencias uno puede elegir sin rechazar nada. Puede que sea muy insistente con este concepto, pero creo que el Diseño de Vida es el puente principal por donde transitan las personas que en vez de ser sopladas por el viento, son la boca que sopla.

“La Libertad es absoluta” dice un gran maestro espiritual que sigo de hace unos años. Puedes reflexionar o tirar por la borda todo este texto reflexivo, pero al menos una idea debería serte favorable y es la siguiente: Ni el minimalismo ni ninguna otra filosofía de vida, puede tapar con un dedo el sol. La responsabilidad es libertad y poder, y todo eso reside únicamente en vos.

5 comentarios en “No uses tu minimalismo como vía de escape.”

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